Cómo influyen los abogados en los procesos de divorcio

Aunque cualquier profesional del Derecho puede asesorar y representar indiferentemente a una de las partes en un proceso de divorcio, hay una serie de ventajas asociadas a contar con bufetes de abogados que se hayan especializado en el Derecho de familia, particularmente en el tema de los divorcios.

En el momento en que una pareja casada en común acuerdo, o uno de los miembros del matrimonio en particular, toma la decisión de poner fin a su relación y tomar caminos diferentes, tienen dos opciones: presentar la demanda de divorcio o separarse. Hasta hace unos años, la separación era un paso obligatorio que había que dar ante de divorciarse, pero en la actualidad, con el cambio de legislación, se puede poner fin al matrimonio a través del divorcio, directamente.

La diferencia entre separación y divorcio es que con la primera opción se suspende la vida como casados sin disolver el vínculo matrimonial, como si ocurre en el segundo caso. Puede considerarse un periodo de reflexión que permite a la pareja tomar distancia y decidir si dar el paso definitivo de divorciarse o volver a intentar seguir con su relación, dándose una segunda oportunidad.

Asesoramiento de un abogado especializado en divorcio

Abogados para divorcios

En cualquiera de los casos e independientemente de las circunstancias que rodeen la separación o el divorcio, no se debe dar ningún paso sin acudir a un letrado especializado para recibir el asesoramiento más adecuado. Estos profesionales de la abogacía son los únicos que están realmente formados y cuentan con la experiencia necesaria para ofrecer las mejores opciones en cada caso particular.

Además, podrán informar sobre aspectos tan relevantes como separarse a los 40 lo que nadie te cuenta, pero todo el mundo quiere saber. Los obstáculos económicos a los que habrá que enfrentarse tras la ruptura, más en caso de tener hijos en común, teniendo que llevar a delante dos casas, cubrir las necesidades de los hijos y hacer malabares para lograr una conciliación laboral y familiar, pues ambos cónyuges tendrán necesariamente que trabajar, en la mayoría de los casos.

No obstante, un buen abogado siempre aconsejará analizando el escenario completo. En ocasiones, por muchos temores que se puedan sentir y la incertidumbre que exista en el plano económico, es mejor separarse o divorciarse y ser feliz. De este modo se garantiza estabilidad emocional a los hijos, preferible a tener que aguantar en un hogar roto, donde las disputas, los reproches, las tensiones o las malas caras estarán presentes en el día a día.

Trámites del divorcio

El escenario ideal de todo divorcio es que este se lleve a cabo de mutuo acuerdo. No solo los papeles de divorcio y todo el proceso de tramitación será más ágil, rápido y menos costoso, sino que se evitarán enfrentamientos y sufrimiento innecesario. Este aspecto es especialmente importante en el caso de haber hijos en común.

Volviendo al aspecto económico, que una de las cuestiones por las que muchos matrimonios rotos no se disuelven hoy día, el procedimiento de mutuo acuerdo es muy asequible. Un ejemplo de este bajo coste se encuentra en abogadobaratoseparacion.es, donde el proceso tiene un precio cerrado de 150 euros por cónyuge.

El papel del abogado en la forma en que se lleva un divorcio

En cualquier caso, aunque cada separación y divorcio es un mundo, un abogado especialista en divorcios sabrá de antemano qué probabilidades hay de negociación y de llegar a un divorcio por mutuo acuerdo. Esta es la mejor opción, como ya se ha comentado cuando hay niños, pero también cuando la relación ya está muy desgastada y es bastante complicada, pues es la vía para salir de todo el malestar que produce este tipo de situaciones incómodas de la forma más rápida posible.

No obstante, y a pesar de ser la opción más deseada, no todas las parejas piensan en el divorcio de mutuo acuerdo como primera opción. Es aquí donde entra en juego el papel de un buen abogado para marcar la diferencia, haciendo que el procedimiento se resuelva de la forma menos costosa, menos tortuosa y más sencilla posible para todos los integrantes de la familia.

De lo que se trata al final es de convencer a ambas partes de que afrontando un divorcio amistoso salen ganando mucho más. Podrán optar por acuerdos, cediendo cada cónyuge un poco en los aspectos en los que no estén conformes, como pueden ser las medidas en relación a los hijos, en caso de haberlos, o el reparto del patrimonio común.

De este modo, y con la ayuda de un buen abogado experto que informará de los deberes y obligaciones adquiridas en el matrimonio, saldrá un convenio justo, que además se ajuste a la realidad de los cónyuges. En cambio, cuando se toma la vía contenciosa, en última instancia decide el juez y en ocasiones establece medidas que resultan muy difíciles de cumplir, incluso inviables a veces.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 6 = 12