10 características de un buen bufete de abogados

Durante los últimos años, hemos añadido numerosas empresas a nuestra guía. Entre ellas, por supuesto, las dedicadas a la asesoría legal y la judicatura. En este último sector, no obstante, no hemos escrito demasiado en relación a la características que debe reunir un bufete de abogados de confianza. Ya es momento de hacerlo. Dejamos a continuación 10 virtudes que un buen bufete debe reunir.

Características buen bufete de abogados

 

Especialización

La primera característica de un buen bufete de abogados es que cuente con profesionales especialistas en varias materias en su plantilla. La complejidad de los procesos administrativos y penales hace que no tener el asesoramiento adecuado pueda echar a perder una defensa o procedimiento administrativo.

Juristas con buena oratoria

Aunque el jurado popular solo se utiliza en determinados juicios, la participación de ciudadanos en la administración de justicia requiere de los abogados una buena retórica y oratoria, sino para convencer, sí para hacerse entender ante personas no especializadas en el campo jurídico.

Presencia digital de calidad

Las leyes cambian, los procesos judiciales varían y el sector de los negocios y la empresa también. Que un bufete de abogados cuente con una buena página web e, incluso, con sistemas y aplicaciones de gestión de clientes online, es un síntoma de que el bufete es serio y está a la última en relación a las herramientas de empresa.

Equilibrio entre experiencia y juventud

El trabajo de un abogado o abogada es absorbente, supera las horas normales de una jornada de trabajo y puede generar mucho estrés. No obstante, no se puede prescindir de un jurista con años de experiencia, ya que en ella se contienen miles de procesos judiciales y todo el conocimiento que ello implica. Por eso, un buen bufete de abogados cuenta con un buen equilibrio entre abogados con experiencia que mentorizan a los más jóvenes, quienes llegan con más energía y ambición.

Internacionalización

La globalización también ha afectado al mundo de la jurisprudencia. El ir y venir de personas y la propia internacionalización de las empresas ha provocado que los bufetes se hayan tenido que internacionalizar. Esto no significa que un bufete deba tener sucursales en varios países, pero sí contacto con otros bufetes o especialistas en derecho internacional.

Dominio de idiomas

Las leyes están escritas en tantos idiomas como lenguas oficiales existen. Además, un usuario puede verse envuelto en un proceso en un país diferente al suyo. Contar con un abogado o abogada que hable su lengua nativa y, además, la lengua del país donde se desarrolla el proceso es una gran virtud.

Compromiso por ganar los pleitos

Un bufete con juristas motivados por ganar sus pleitos es la mejor garantía para un usuario. Frente a la desidia o formalismo de un despacho de abogados mediocre, la ambición, en este caso, se convierte en virtud en favor del defendido. Esta actitud se puede comprobar al ver trabajar al jurista: es aquel o aquella que está en los tribunales, que litiga y que agota todos los recursos que ofrece la ley para disputar un caso. Hablamos de un bufete donde sus abogados tienen una actitud activa y dinámica.

No siempre hay que demandar

Lanzar una demanda implica implica adentrarse en un proceso judicial que, obviamente, conlleva costes: los del propio despacho y los de la administración. Un buen despacho de abogados también debe abrir vías para solucionar un problema que no implique tantos gastos. Así, los buenos bufetes tienen una gran capacidad para negociar y llevar a acuerdos amistosos, aunque esa opción disminuya sus honorarios.

También los buenos bufetes deben conocer las leyes relativas a los derechos del consumidor. Para ciertos casos como cuestiones relacionadas con el alquiler de una vivienda o local, acudir a las legislaciones ya creadas en este sentido es la solución más rápida y económica para el cliente.

Un buen abogado no siempre recurre a la demanda.

No siempre deben dar la razón al cliente

Este aspecto es muy importante, porque hay clientes que, a causa de motivos emocionales o personales, requieren de un bufete que lleve a cabo todos sus deseos. Algunas veces, eso no se puede conseguir por impedimento legal, pero hay bufetes que pueden aceptar esas peticiones para alargar los casos y aumentar sus honorarios.

Un buen bufete de abogados no tiene siempre por qué dar la razón al cliente, sino ofrecerle la mejor solución a su conflicto.

Contribuidores a la sociedad

Aunque un bufete de abogados es un negocio privado, se asienta sobre los principios fundamentales de la jurisprudencia, que tiene como principal objetivo aportar a la sociedad resolviendo conflictos.

Los buenos abogados, como los buenos médicos, no olvidan cuál es su posición en la sociedad.

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