Hormigon drenante y hormigon armado

En nuestra sección de productos, y dada su importancia para el sector de la construcción, vamos a analizar dos tipos de hormigón muy utilizados en obra civil, industrial y residencial: el drenante y el armado.

Hormigón drenante

Hormigón drenante

El primero de ellos es el hormigón drenante o también llamado poroso, el cual, como su nombre indica, está diseñado para superficies que necesiten drenar líquidos como el agua de lluvia. Para conseguir esta estructura, el hormigón drenante se crea con áridos (pequeñas piedras como la grava) de entre 4 y 12 mm de tamaño, lo que le da una textura al hormigón de hasta un 25% de huecos una vez aplicado. Esta característica es la responsable de que sea mucho más ligero que otro tipo de hormigón.

Esa porosidad, no obstante, no le resta resistencia ni homogeneidad comparado con otro tipo de productos para superficies. También hay que señalar que el hormigón drenante permite utilizar otro tipo de productos sobre el mismo como pinturas, resinas y grasas.

En cuanto a sus aplicaciones, éstas son múltiples y muy útiles. Por ejemplo, muchas instalaciones deportivas al aire libre (como pistas de tenis, piscinas o campos de fútbol sala) cuentan con hormigón drenante para evitar la aparición de charcos en caso de lluvia o que cualquier líquido se congele. También, en ciudades y pueblos, muchas urbanizaciones poseen hormigón drenante en las entradas de sus casas para evitar la acumulación de agua o en carriles bici. Tampoco hay que olvidar su utilidad en los arcenes de las carreteras y en talleres mecánicos y túneles de lavado.

En cuanto a su precio, es más barato que el hormigón armado por el hecho de tener una densidad menor y porque permite reutilizar los áridos base para su creación y así abaratar el precio.

Hormigón armado

Hormigón armado

Los materiales básicos para la fabricación del hormigón armado o concreto armado son pequeñas piedras y una argamasa compuesta generalmente de cemento, agua y arena. El término “armado” alude al hecho de que el hormigón está reforzado con una malla metálica que le da mucha más consistencia frente al peso, altas y bajas temperaturas y vibraciones.

A diferencia del hormigón drenante, el armado se fragua en el momento de la aplicación sobre las mallas metálicas para luego alisarse y nivelarse. Tras el secado se procede a cubrirlo con materiales para protegerlo o sellarlo como la acetona u otras capas más decorativas como suelos y pavimentos en el caso de su aplicación en talleres o pisos.

Hay que decir que de todos los materiales de construcción, este es de los menos decorativos, aunque de los más resistentes en el tiempo, especialmente por la combinación metales y cementos en su estructura. Esto ha provocado que el hormigón armado sea el material preferido para la obra civil y la fabricación de grandes estructuras como puentes y edificios.

Para terminar, decir que la elección de un tipo de hormigón u otro va a depender del lugar donde implementarlo. Si se busca resistencia y no tanto vistosidad, el hormigón armado es el más recomendable; si lo que se quiere son mayores posibilidades decorativas y evitar el encharcamiento entonces el drenante es la mejor elección.

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